Los Ɓngeles merece algo mejor

A pesar de su reputación, Los Ɓngeles es una ciudad muy comprometida polĆ­ticamente: hemos salido miles de veces a protestar en contra del rĆ©gimen tirĆ”nico de Trump. Somos voluntarios y donantes de campaƱas a lo largo del paĆ­s, y durante el ciclo de elecciones presidenciales, hemos aparecido en masa en los mĆ­tines de campaƱa para muchos de los candidatos que han visitado nuestra ciudad. 

Pero muy pocos residentes saben cómo funciona nuestro propio gobierno, en particular, quienes son sus concejales, o lo que hace la Municipalidad. Esto es un misterio para la mayoría de las personas.

Y esto no es un accidente. Nuestros oficiales electos hacen un trabajo muy pobre cuando tratan de llegar a los votantes con sus políticas. Cuando entendamos cómo funciona el poder local y lo que hace el sistema de LA tan diferente, veremos por qué.

LA tiene el consejo municipal mƔs poderoso del paƭs

LA tiene Ćŗnicamente 15 concejales para una ciudad de 4 millones de habitantes, lo que quiere decir que cada concejal representa a 265,000 personas. Otras ciudades norteamericanas tienen muchos  mĆ”s representantes: New York tiene 51 concejales, y Chicago 50 aunque tenga la mitad del tamaƱo de LA.

El poder del Consejo es enorme. El Consejo de la ciudad de Los Ɓngeles supervisa:

  • El uso de la tierra (todo lo que se construye y no se construye)

  • Nuestra polĆ­tica de energĆ­a y LADWP, el servicio pĆŗblico perteneciente a la Municipalidad mĆ”s grande del paĆ­s

  • LAPD

  • LAX

  • El puerto de LA (el puerto mĆ”s grande del paĆ­s)

  • Nuestro presupuesto es de $10 millardos

  • Ā”Y mucho mĆ”s!

El gran número de constituyentes y el portafolio masivo da a los concejales una enorme influencia, y así lo hace también la estructura del gobierno. LA tiene un sistema débil de soporte para el alcalde, es decir, que el Consejo puede anular cualquier decisión de la alcaldía, siempre y cuando puedan lograr una mayoría de 2/3.

Y los miembros del Consejo no tienen mucho problema para obtener la mayorĆ­a. 

En los últimos 5 años, el Consejo de la Ciudad ha votado unÔnimemente el 99.37% del tiempo.

Si, es correcto. En un cuerpo de 15 polĆ­ticos (uno de los cuales es republicano), se las han ingeniado para estar de acuerdo en 99.37% de los asuntos a tratar frente a ellos.  Casi pudieran ser reemplazados por un botón automĆ”tico que diga ā€œsiā€, al menos que digan lo contrario. Lo que quiero decir es que ellos no tienen que estar en sus puestos para votar, cosa que sucede con frecuencia. Su atención es necesaria en otra parte, como la estación de comida en la parte trasera del salón. 

El porcentaje de votos unÔnimes es alucinante, pero hay una razón por la cual nada llega a votación al menos que los 15 concejales estén de acuerdo.

Eso quiere decir que los acuerdos se hacen en cuartos traseros, fuera de la vista pĆŗblica. De esa forma, los concejales no estĆ”n obligados a debatir en pĆŗblico, y nadie se ve mal. Y los intereses especiales que influyen muchas de sus decisiones operan con muy poco escrutinio, atención de los medios, o del pĆŗblico. 

Este es un proceso cobarde y no democrƔtico.

Cuando tantas polƭticas que afectan a los angelinos son decididas tras las bambalinas, eso quiere decir que los angelinos estƔn siendo excluidos. En su lugar, grupos de negocios e intereses especiales arraigados mueven los hilos. Ellos son los que forman la ciudad a su imagen.

AsĆ­ es como tenemos rentas que suben y que obligan a las personas de bajo ingreso a dejar la ciudad. AsĆ­ es como surge una explosión de indigencia. Y ese es el proceso que nos ha dado la peor calidad de aire en el paĆ­s, empeorando cada vez mĆ”s en los Ćŗltimos cinco aƱos despuĆ©s de dĆ©cadas en que iba mejorando. 

Los concejales lamentan con frecuencia la falta de compromiso civil en LA, pero ellos son la razón de esto. Ellos nos han removido del proceso para proteger sus propias carreras, y se han puesto a disposición de los intereses especiales que esperan beneficios financieros de sus polĆ­ticas. 

Yo estoy corriendo para derrotar este sistema entero y para reemplazarlo con algo de lo que todos podamos ser parte. 

A continuación, algunas de las cosas que cambiaríamos.

Elecciones financiadas en su totalidad con fondos pĆŗblicos

Durante décadas, las elecciones de la ciudad de Los Ángeles han tenido una cosa en común; el dinero de los intereses especiales.

En vez buscar a los votantes, los candidatos a los puestos de la ciudad han buscado el dinero y el respaldo de grupos que se benefician de tener acceso a sus oficinas, especialmente la industria del sector inmobiliario.

Como los concejales controlan las decisiones del uso de la tierra, para los desarrolladores inmobiliarios comprar su influencia es una movida comercial inteligente. Si logran juntar unos miles de dólares para un candidato amistoso, pueden ganar millones mĆ”s adelante si ellos los ayudan a aprobar proyectos durante el proceso de permisos. 

Como en el resto del paƭs, el dinero que fluye a las elecciones locales ha ido creciendo dramƔticamente en los aƱos recientes.

Nuestro oponente, David Ryu, estÔ al frente de esta tendencia. Según el último período de presentación de informes:

  • Ɖl recaudó casi el doble de dinero que los otros candidatos, la mayorĆ­a proveniente del sector inmobiliario y otros intereses de negocios que tienen la esperanza de beneficiarse con sus favores.

  • Ɖl prometió nunca tomar dinero de desarrolladores, y luego el LA Times lo atrapó tomando efectivo de decenas de ellos. 

  • Menos de la mitad de su dinero ha venido de residentes de la ciudad de LA.

  • Ɖl ha hecho todo esto mientras se posiciona como un reformador; la reforma del financiamiento de campaƱas es una de sus iniciativas emblemĆ”ticas.

Cuando los ā€œreformadoresā€ toman dinero que causa un conflicto de intereses, tenemos un serio problema.

La Ćŗnica forma de limpiar estas elecciones es eliminar la mayor parte posible del dinero. Eso quiere decir, elecciones financiadas en su totalidad por el sistema pĆŗblico. 

Esto no es una propuesta radical, y no costarĆ­a demasiado. La ciudad ya provee un mĆ”ximo de $151,000 en fondos de contrapartida para los candidatos que reciban un cierto nĆŗmero de donaciones pequeƱas de residentes. Un leve incremento a esos fondos de contrapartida debiese de ser suficientes para financiar una campaƱa electoral completa local. 

No debiera costar millones de dólares postularse para la oficina de la ciudad, y al permitir que los costos suban cada vez mĆ”s, creamos una competencia a favor de los ricos que solo incrementa la influencia de los cabilderos que representan intereses especiales con grandes bolsillos. 

Estos fondos pĆŗblicos para elecciones debieran estar disponibles para candidatos que rehĆŗsan donaciones de corporaciones, y que han mantenido su contribución personal en el lĆ­mite acordado. 

Es fĆ”cil para nuestro equipo recomendar estas polĆ­ticas, porque ya estamos actuando de acuerdo a ellas.  

Somos la única campaña en esta contienda que no estÔ tomando ningún dinero de corporaciones; solo aceptamos donaciones de individuos.

Y somos la única campaña en esta contienda que no acepta dinero de desarrolladores del sector inmobiliario o representantes de la industria de combustibles fósiles.

Estamos financiados por una coalición de personas que lucha por un mejor Los Ángeles, no por personas que se quieren beneficiar por tener acceso a los oficiales de la ciudad.

Gracias a la decisión de Citizen United que permite que las corporaciones hagan donaciones políticas sin límites, no podemos sacar completamente ese dinero de la política usando únicamente las leyes de la ciudad. Aún bajo elecciones financiadas por el sistema público, los intereses especiales pueden formar comités independientes de gasto (Independent Expenditure Committees), que son bÔsicamente PACs que operan privadamente en nombre de la campaña.

Eso no quiere decir que debemos aceptar esta cultura.

Cuando se forman estos comitĆ©s independientes de gasto, debiĆ©ramos hacer un llamado a los concejales para desautorizarlos pĆŗblicamente y animarlos a no involucrarse en la competencia, ya sea si estĆ”n financiados por la clase obrera o por intereses especiales. 

Los concejales pueden juntarse para exigir a todos los oficiales locales que se cree una mejor cultura en Los Ángeles: una cultura donde la integridad y el interés público sean el centro.

Los elecciones financiados por el sistema público son fantÔsticas para los votantes, pero también lo son para los candidatos. En vez de usar el tiempo para pedir contribuciones, ellos pueden dedicar su energía y enfocarse en desarrollar políticas e involucrar a los votantes. Nosotros vamos a abogar por esta moción desde nuestro primer día en el puesto.

MƔs miembros del Consejo

Se recuerdan hace unas líneas, ¿cuÔndo hablamos de cómo LA tiene el Consejo de la ciudad mÔs poderoso en el país? Una de las principales razones es cuÔn pocos concejales hay: solamente 15 miembros en una ciudad con 4 millones de habitantes.

El Consejo ha tenido 15 miembros desde 1925, cuando la población constaba únicamente de 900,000 habitantes.

Ya es hora de que aƱadamos mĆ”s asientos. No es saludable que tanto poder estĆ© concentrado en tan pocas personas, y nuestros distritos actuales son simplemente demasiado grandes y dispares para que una persona sola los gobierne efectivamente. 

MĆ”s distritos en el Consejo significarĆ­a que una mayor diversidad de personas pueda postularse para un cargo, y reducirĆ­a la cantidad de dinero necesaria para participar en la contienda. MĆ”s importante aĆŗn, pudiĆ©ramos  rehacer los distritos de la ciudad de modo que fueran mĆ”s fĆ”ciles de comprender para los residentes. No mĆ”s distritos como el distrito por el que me postulo, que tiene la siguiente forma:

district4.jpg

MƔs asientos en el Consejo significa mƔs democracia. Aunque disminuya el poder de la oficina a la que me estoy postulando, es un cambio por el que voy a luchar.

Transparencia radical y co-gobernanza

Hoy en dĆ­a hay mucha cobertura en torno a nuestra polĆ­tica nacional. Cuando hay un voto importante en el Congreso, se nos proporciona discusiones exhaustivas de cómo vota cada miembro, lo que ayuda a los votantes a saber a cuĆ”l representante tienen que llamar. 

Nosotros no recibimos información de como votan en esta Municipalidad. Nadie tiene una ventana para ver cómo se inclinan los miembros, aun cuando se trate de políticas de gran impacto. El proceso entero estÔ dentro de una caja negra. Tal y como hablÔbamos antes, los debates sobre las políticas del Consejo de la ciudad rara vez salen a luz.

Eso acabarĆ” cuando sea elegida.

Yo les prometo llevarlos dentro del proceso, ya sea a travĆ©s de los medios sociales o en reuniones pĆŗblicas; yo los dejarĆ© participar en las luchas y victorias que encontremos mientras trabajo para hacer cambios positivos para cada uno de Uds. 

MĆ”s importante aĆŗn, yo les dejarĆ© saber quiĆ©n nos estĆ” ayudando a pasar las mociones que proponemos… y quiĆ©n nos estĆ” deteniendo.

Pareciera no serlo, pero este serĆ­a un gran cambio de cómo se hacen las cosas hoy en la Municipalidad. Una de las razones por las que a los concejales les gusta presentar un frente unido es porque la falta de conflicto les permite manejar su distrito como un feudo. 

Cada vez que un concejal presenta una moción que afecta Ćŗnicamente al territorio de su distrito, los otros 14 se alinean, con el entendimiento que los concejales harĆ”n lo mismo por ellos. AsĆ­ es como uno obtiene el 99.37% de unanimidad en los votos. Y es por eso por lo que los concejales casi nunca respaldan a un candidato que corre contra de un concejal titular. 

Yo no serĆ© parte de ese sistema. Esta es una ciudad compartida, y los miembros del Consejo tienen el poder del voto general, lo que quiere decir que ellos tienen el poder de votar en todas las instancias relacionadas con todos los distritos. No podemos trabajar para lograr mejoras ambiciosas para toda la ciudad sin debatir juntos sobre la ciudad que queremos construir. 

Si yo no estoy de acuerdo con algo que otro concejal estĆ” haciendo en su territorio, voy a desafiarlo y voy a votar en contra.

Para desarrollar mis propias políticas, voy a depender de un principio de co-gobernanza: trayendo a residentes afectados y grupos de defensa de toda la ciudad para que contribuyan con su experiencia y pericia. Ese ha sido nuestro proceso en la elaboración de nuestra plataforma para esta campaña, y el importar esta filosofía a la Municipalidad para formular políticas es una de las razones primarias por la que estoy corriendo para el cargo.

Mejores reuniones pĆŗblicas 

Si ha participado en las reuniones del Consejo de la Ciudad en LA, sabrĆ” que pueden ser una mezcolanza de ideas inspiradoras, aburridas y profundamente deprimentes. 

Lo que es inspirador es cuando cientos de activistas y ciudadanos preocupados aparecen en el recinto de la Municipalidad haciendo cola, cada uno para expresar sus valores. 

Lo que es deprimente para mi es quĆ© poco interĆ©s tiene el Consejo en lo que estas personas tienen que decir. Los miembros del Consejo rara vez voltean a ver a la persona que habla frente a ellos. Con frecuencia estĆ”n viendo sus telĆ©fonos, o estĆ”n hablando con alguien mĆ”s. Muchas veces, como ya dije antes, la estación de refrigerios los llama, y ellos abandonan sus asientos. 

Yo les prometo que si soy electa, voy a hacer mi trabajo. Yo llegarĆ© a las reuniones. Si tengo un contratiempo, yo les harĆ© saber por quĆ© no voy a poder asistir. Y si Uds. se toman el tiempo para llegar a la Municipalidad y se toman la molestia de hablar, yo me asegurarĆ© de que se sientan escuchados. 

Esto, para mƭ, es una de las responsabilidades bƔsicas de un oficial electo: escuchar.

Pero no todos los angelinos pueden llegar al centro de la ciudad a la mitad del dĆ­a para asistir a una reunión. Es por ello por lo que necesitamos mĆ”s y mejores opciones. 

Primero que todo, yo voy a impulsar el cambio de horarios del Consejo para que al menos una de los tres reuniones pĆŗblicas sucedan por la tarde o en el fin de semana. Comencemos a acomodar a los angelinos que trabajan por el dĆ­a, y ofrezcamos una reunión a la que puedan asistir con mĆ”s facilidad. 

Cuando sea elegida, yo también tendré reuniones públicas por las tardes cada dos semanas, y rotaré los vecindarios donde se llevan a cabo a lo largo del distrito. Uds. tendrÔn la posibilidad de expresar sus preocupaciones a mí directamente, y yo responderé a ellas. Estoy deseando mucho hacerlo.

Un tipo de oficina diferente

Ud. probablemente no sabe dónde queda la oficina local de su representante del Consejo, y es menos probable aún que haya tenido una razón para ir allí. A mí me gustaría cambiar eso. La oficina de un concejal es propiedad pública; debiera ser un lugar donde las personas se reúnen a trabajar juntas para crear una mejor comunidad. Debiere ser su espacio.

Imaginen un espacio que tiene la puerta siempre abierta. Imaginen que hay refrigerios saludables (y quizƔs hasta algunas galletas!) y una cafetera. Un par de escritorios donde estudiantes puedan venir despuƩs de la escuela a hacer sus tareas en un entorno tranquilo, y voluntarios del vecindario que llegan para enseƱarles. Un lugar a donde las personas puedan donar comida, y aquellos que necesiten algo extra para sus hogares puedan llegar para obtener lo que necesitan.

Grupos de la comunidad se pueden registrar para tener reuniones en nuestras salas de conferencias. Hasta un grupo de lectura pudiera llegar, o una tropa de muchachas guĆ­a. O un grupo de tejedoras. La oficina tendrĆ­a listas e información de contactos para encontrar lugares en la comunidad donde participar, y oportunidades de voluntariado donde se puede ayudar a los propios vecinos. 

Yo invitaré a abogados sin fines de lucro y trabajadoras sociales para que trabajen desde nuestras oficinas por lo menos una vez por semana haciendo citas, para que aquellos residentes que estÔn enfrentando problemas puedan hablar con alguien que los pueda aconsejar de la mejor manera de cómo obtener ayuda. Los trabajadores que asisten a indigentes usarÔn nuestras oficinas como base de operaciones; ellos conocerÔn por nombre a todas las personas indigentes de nuestro vecindario. Y cualquier persona que necesite ayuda podrÔ entrar en nuestra oficina para obtener la asistencia que necesitan de alguien en quien confían.

Una de las cosas de mi campaƱa que me tiene realmente contenta es que, en tan solo un par de meses, hemos sido capaces de transformar nuestra oficina de campaƱa en Koreatown en ese tipo de lugar. Abrimos nuestro espacio para recaudar donaciones para los indigentes, y las personas nos donaron pilas de frazadas, lonas, y ropa de invierno. Los grupos de la comunidad en el vecindario celebran aquƭ sus reuniones.

TambiƩn hemos formado un personal altamente receptivo con una amplia gama de conocimientos, incluyendo activismo y gobernanza de la ciudad, tanto como una estructura horizontal de gerencia para que cada persona de nuestro personal estƩ facultada para actuar en nombre de nuestros constituyentes. Y esa es la clase de oficina que seguiremos manejando cuando sea electa.

Los Ɓngeles funciona con tu energƭa

TĆŗ mereces ser parte de las polĆ­ticas que dictan tu vida cotidiana y que marcan el rumbo del futuro de nuestra ciudad. DeberĆ­a depender de ti el abrirte camino en el proceso; los representantes que elegiste debieran invitarte.

Eso es lo que estamos haciendo ahora. Y eso es lo que haremos cuando estemos en la Municipalidad: crearemos un espacio donde cada angelino sea invitado a participar con su voz y su esfuerzo.