¿Qué futuro estamos construyendo para LA?

Si Ud. ha respirado en Los Ángeles últimamente, Ud. sabe que tenemos un problema. 

De acuerdo con la Asociación Americana Pulmonar (ALA), LA tiene la peor calidad de aire en el país, una dudosa distinción que LA ha ganado 19 de los 20 años en que la ALA ha publicado su estudio. 

Por un momento, LA iba en camino a tener aire más limpio, el “smog” o niebla tóxica había estado disminuyendo continuamente a partir de inicios del año 2000. Hasta el 2015 cuando dimos un giro en la dirección equivocada. A continuación una gráfica del LA Times. 

Niveles de aire contaminado en LA desde el 2001

El sur de California tiene los niveles más altos de contaminación del aire, y está empeorando aún más en incumplimiento con el Clean Air Act porque los niveles de contaminación de ozono, dañinos para los pulmones, ha ido aumentado anualmente recientemente.

 
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Hoy en día la situación es grave. Acabamos de pasar una oleada de 85 días consecutivos de aire contaminado este verano pasado. Y del 2010 al 2017 el sur de California vio un incremento del 10% de muertes por contaminación de ozono. 

Otra cosa que ayuda a limpiar nuestro aire es una cantidad sana de lluvias. Desafortunadamente tampoco hemos las hemos tenido, y nuestro decreciente acceso al agua se está convirtiendo en una crisis tan urgente como la de la calidad del aire. 

Cuando se trata de “estrés hídrico”, la medida de inseguridad por el suministro de agua, LA es una vez más la primera en el país. Y aún después de nuestro invierno lluvioso reciente que nos sacó de las condiciones de sequía, nuestro suministro de agua subterránea aún no se vuelto a llenar, gracias a nuestra mala política del uso de la tierra; esta solo se encuentra al 60%.

Finalmente, como bien saben, nuestra ciudad y el estado entero de California vive hoy en día bajo la amenaza constante del fuego. Cinco de los incendios más mortales en el estado ocurrieron en los últimos dos años. El incendio en Woolsey, el año pasado, fue el más destructivo en la historia del área metropolitana de Los Ángeles, destruyendo 1,643 edificios. 

Pero ahora vienen las malas noticias. (Sabemos, Uds. pensaron que lo anterior eran las malas noticias).

Gracias al cambio climático, todas estas crisis están a punto de empeorar.

La producción de aire tóxico se acelera con el calor, y Los Ángeles está a punto de volverse mucho más caliente; los días con temperaturas extremas de calor pudiera triplicarse para el 2050. Eso hará que limpiar el aire de nuestra ciudad, será un reto aún mayor, aun cuando reduzcamos las emisiones.

Los cambios climáticos también acarrean sequía, y en California ya ha sucedido. LA es especialmente vulnerable a una reducción de suministro de agua: importamos aproximadamente el 80% del agua que consumimos, lo que quiere decir que al incrementarse las sequías, el precio subirá, y LA pudiera estar corto de dinero para pagar un recurso esencial para la vida. El agua que importamos también cruza líneas de con fallas geológicas, entonces en el evento de un temblor mayor, pudiéramos estar forzados a apagar cientos de incendios con solo un 20% de nuestra agua. 

Y mientras el cambio climático extiende nuestra temporada de incendios, los fuegos van a ser aún más frecuentes. Los estudios muestran que para el 2050, el monto de territorio tierra quemada por fuegos en el oeste de los Estados Unidos pudiera duplicarse y hasta cuadruplicarse debido al aumento de temperaturas y al incremento de sequías.

Estos cambios no van a venir a LA; ya están aquí. Nuestra ciudad es una de las pocas regiones en Estados Unidos que ya ha experimentado un alza de 2 grados Centígrados en la temperatura promedio: el doble del promedio que el resto de los Estados Unidos.

Como parte del “Green New Deal”, el alcalde Garcetti ha anunciado un plan para alcanzar neutralidad en emisiones de carbono para el 2050. ¡Pero no contamos con tanto tiempo!

El reporte de IPCC nos dice que si no reducimos drásticamente las emisiones de carbono para el 2030, estaremos enfrentando cambios climáticos catastróficos. Y mientras los países en desarrollo incrementan su producción de carbono, las ciudades como LA tienen una obligación de movilizarse cada vez más rápido.

Afortunadamente, si podemos.

Podemos llegar a neutralidad de carbono en el 2030.

Podemos limpiar nuestro aire.

Podemos llenar de nuevo nuestro manto friático subterráneo, creando una fuente de agua auto- sostenible. 

No solo podemos hacer estas cosas; debemos de hacerlas.  

Acá les explico cómo:

Energía limpia

Los Ángeles tiene el potencial de ser líder en cuanto a energía limpia. Podemos llevar nuestra red de abastecimiento de energía a ser 100% limpia y renovable para el 2030, cumpliendo no solo con las metas de energía del estado estipuladas por el SB100, sino también con los plazos más urgentes que la comunidad científica sugiere.

Una red de energía limpia

Una empresa de servicios pública nos da una ventaja 

El Departamento de Agua y Energía (DWP) maneja la red de energía de la ciudad.  A diferencia de las empresas privadas que proveen estos servicios en el resto del estado, el DWP es de propiedad pública, lo que quiere decir que no opera con fines de lucro, y que está bajo el control de la ciudad.

El DWP es la empresa de servicio público más grande del país, sirviendo a más de 4 millones de personas con un presupuesto anual de 4.1 millardos de dólares.

Hoy en día, solo un tercio de la energía que suple el DWP proviene de fuentes renovables. Abajo, una gráfica que muestra de dónde viene nuestra energía hoy, y como se espera cambie en los años venideros. 

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Aunque nuestra mezcla de fuentes de energía no es de ninguna manera limpia, la ciudad y el DWP han dado pasos para alejarse de los combustibles fósiles, incluyendo abandonar la generación con para el 2025, decidiendo no repotenciar tres plantas de gas en los próximos 10 años, e investigando cómo transformar nuestra red de energía en 100% renovable. 

Estos han sido pasos en la dirección correcta tomados por la ciudad, pero no son suficientes para asegurar un futuro donde puedan vivir todos los angelinos.  Esta ciudad puede y debe llegar al 100% de energía limpia para el 2030.

Pero, ¿cómo hacerlo?  Los estudios muestran que podemos lograrlo si convertimos nuestra matriz energética en 100% limpia para el 2030 invirtiendo en eficiencia en el manejo de energía y en energía solar.

No solo eso, sino que, si lo hacemos correctamente, crearemos miles de nuevos empleos en el proceso, y nos costará lo mismo que lograr las metas actuales de la ciudad.

¿Pero a qué nos referimos cuando decimos energía renovable verdaderamente limpia? Mientras el DWP está considerando créditos de energía renovable y gas natural “renovable” como parte de la solución, ninguna de estas opciones es real. 

Los Créditos por Energía Renovable (RECs) les permite a las compañías pagar mientras siguen contaminando: los créditos que ellos compran compensan las emisiones a través de varios programas que con frecuencia se llevan a cabo fuera del estado. Estos sistemas de créditos han probado ser inefectivos. Las emisiones actualmente se incrementaron durante el programa de cap-and-trade en California, porque las compañías pagaban para poder contaminar más, y terminaron por contaminar las áreas de bajo ingreso y las comunidades de color. 

Pero podemos llegar al 100% de energía sin gas natural ni REC´s si invertimos en energía solar y en eficiencia energética.

La escala de los servicios públicos y distribución de energía solar

La energía solar es más barata que el gas natural. Solo necesitamos construirla a escala. 

La ciudad debe invertir en proyectos solares, fuera de la cuenca de LA, para ser distribuida a lo largo de la ciudad. Proyectos solares fuera de la cuenca de LA pueden ayudar a hacer frente a la demanda de energía de la ciudad a un precio más barato que el gas natural. 

La ciudad también debiera incrementar sus programas de distribución de energía solar, para asegurarse que todos los propietarios de hogares y sus inquilinos tengan acceso a paneles solares. La mayor parte de las personas en LA no son dueños de sus hogares, creando una barrera cuando se trata de ampliar los programas para poner paneles solares en el techo. El programa solar compartido de DWP, por ejemplo, le permite a los arrendatarios invertir en proyectos solares de la comunidad sin hacer pagos por adelantado. 

Tenemos que hacer más para invertir y promover programas como el solar compartido, y eliminar cualquier barrera de costo cuando se trate de invertir en paneles solares en los techos. Para aquellos que generan más energía que la que consumen, el servicio público debiera pagarles al contado por la energía adicional que mandan de vuelta a la red. Es lo mínimo que podemos hacer por la gente que está ayudando a que nuestra ciudad funcione con energía renovable.  

La energía solar no es solamente una solución climática: es también una solución de seguridad contra incendios. Cuando se construye microrredes y almacenamiento en baterías en vecindarios con un riesgo alto de incendios, LADWP puede apagar sus equipos sin riesgo cuando hay vientos fuertes, y los hogares pueden seguir funcionando con energía solar. 

Pero los estudios en energía solar limpia no son suficientes. Para hacer completa la transición y dejar de usar energía de combustibles fósiles, tenemos que reducir nuestra demanda de energía misma.

Eficiencia energética: un gana gana para Los Ángeles

Cuando se trata de invertir en energía limpia, a Los Ángeles le falta mucho por andar. La mayoría de nuestros edificios son viejos e ineficientes, porque fueron construidos entre 1945 y 1973, antes de que Title 24 requiriera eficiencia energética en las nuevas construcciones. Hoy en día, nuestros edificios contribuyen en un 40% a las emisiones de gases de efecto invernadero, y tan solo el 4% de los edificios usan el 50% de nuestra energía.

En tanto que los hogares de mayor tamaño usan más energía, casas y apartamentos en comunidades de bajo ingreso son las que más necesitan mejoras. La información de UCLA Energy Atlas, por ejemplo, encontró que aunque el total de los hogares en Compton usaban menos de la energía total, estos usaban significativamente más energía por pie cuadrado que las casas de Malibú.  

Ya tenemos la solución para mejorar la eficiencia energética: (climatización, remodelación de los áticos, y mejores aparatos caseros). Debemos de ampliar ahora la implementación de mejoras gratuitas en las comunidades de bajo ingreso.

Programas existentes que permiten las mejoras energéticas gratuitas en hogares y apartamentos de bajo ingreso (tales como las hace el Home Efficiency Improvement Program) tienen que ser promovidas y ampliadas, asegurando que todos puedan recibir los beneficios. 

No solo estos programas van a ahorrar dinero a los contribuyentes (un promedio de $280 al año), sino que van a ahorrar energía a la ciudad, al mismo tiempo creando miles de empleos en manufactura y construcción con buenos sueldos.

También podemos poner más dinero en los bolsillos de nuestros clientes pagándoles para que consuman menos. Programas de respuesta a la demanda recompensan a las personas, negocios y agencias de la ciudad por reducir el consumo de energía en las horas de más demanda. Iniciativas energéticas como esta han crecido en el país; ya es hora de que LA se una a este movimiento.

Electrificando edificios nuevos

Si vamos a cumplir con nuestras metas climáticas, tenemos que poner al día nuestro código de construcción.  Siguiendo el ejemplo de Berkeley, ya es hora de requerir que todos los edificios nuevos estén equipados con electrificación y aparatos de cero emisión. Todos los edificios electrificados deben reducir los gases tóxicos tanto adentro como afuera, y reducir nuestra dependencia en el gas natural.

Pero nuestros edificios y redes eléctricas son solo parte del problema. Si realmente queremos abordar el cambio climático, la contaminación ambiental, y la justicia ambiental, también tenemos que parar de perforar nuestro patio trasero.

2,500 pies de retiro en áreas de extracción de petróleo

Los Ángeles es un campo de petróleo urbano. Hay miles de pozos de petróleo activos en la ciudad, la mayoría de ellos en vecindarios de bajos ingresos y comunidades de color. 

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Más de 3.5 millones de residentes en el condado de Los Ángeles viven a una milla o menos de un pozo activo.  Estos pozos emiten un sin número de químicos peligrosos y carcinogénicos como benceno y el formaldehído, que causan efectos como sangre de nariz, pérdida de olfato, tos persistente, articulaciones inflamadas, asma, dolores de cabeza, cáncer y defectos congénitos en recién nacidos.

Para poder asegurar a todos los angelinos el derecho a buena salud y aire limpio, nosotros apoyamos la idea de crear una zona de amortiguamiento de 2,500 pies, como sugieren los profesionales de la salud, entre las comunidades en Los Ángeles y todos los sitios donde hay pozos extractores. A largo plazo, debiéramos cerrar todos estos pozos.

Una transición justa para todos los que pagan servicios públicos y los trabajadores

A medida que avanzamos hacia la energía limpia, es de vital importancia que aprovechemos la oportunidad para revitalizar los vecindarios de bajo ingreso y que levantemos a la fuerza laboral de la ciudad. 

Los programas de la ciudad deberían asegurar que las comunidades de bajos ingresos, quienes ya cargan con el peso del cambio climático, no tengan que cargar con el costo financiero de mejorar la electrificación y la eficiencia energética en sus hogares.

Al presente tenemos una reserva de 100 millones de dólares para hacer que las viviendas multifamiliares de bajo ingreso sean más eficientes en el consumo de energía. Ahora tenemos que asegurarnos que este dinero se gaste en verdaderos programas; programas que avancen hacia la energía limpia, y no mejoras marginales en los sistemas de suministro de gas.

La transición hacia la energía limpia en la próxima década no será tarea fácil, y será intensiva en mano de obra. Y por ello debemos asegurarnos que las personas que hagan el trabajo, --grupos laborales y miembros de sindicatos--  estén en el centro del proceso y se les permita liderar. Los miembros de sindicatos tienen que poder opinar en sus propios programas de capacitación, y todas las nuevas plazas que surjan tienen que ser bien remuneradas y parte de los sindicatos. 

Limpiando nuestro aire

Como ya dijimos: LA tiene la peor contaminación de ozono del país, y está a punto de empeorar con el cambio climático.

La razón no es un misterio. Conocemos la causa de nuestro aire sucio, y es exactamente lo que ustedes sospechan: los automóviles.

Los automóviles y camiones causan el 90% de la contaminación en el sur de California. No podremos alcanzar nuestras metas climáticas y crear una ciudad sostenible sin que las personan manejen menos.

Hacerle espacio a otros medios de transporte es una parte urgente y inescapable para alcanzar cualquier solución climática viable, logrando que de paso, haga de nuestra ciudad un lugar más sano y feliz. 

Si, los vehículos eléctricos son parte de la solución; pero no son toda. Casi la mitad de la materia particulada liberada al aire al manejar (y una cuarta parte de toda la contaminación) viene de  residuos de llantas y de pastillas de freno, y no de las emisiones del escape. Los automóviles eléctricos van a producir materia particulada, y por ello no limpiarán el aire lo suficiente como para hacerlo seguro para respirar.

Pero a continuación, lo que si lo limpiará.

1. Carriles exclusivos para buses y ciclovías

LA está perfectamente construida para el uso de buses y bicicletas. 

Nuestra red de calles es una cuadrícula simple, construida alrededor de bulevares bien espaciados de gran capacidad, como Sunset y Wilshire en el Distrito 4. Estas grandes avenidas son también de donde sale la mayoría de la contaminación: el 60% de las emisiones en LA vienen del 10% de la superficie pavimentada. 

En las grandes avenidas es donde tenemos que hacer los mayores cambios en cómo nos movemos. Específicamente, necesitamos crear tantos carriles protegidos como sea posible, dedicados a buses y bicicletas a lo largo de nuestras calles principales. 

Estos carriles protegidos ayudarían a que los buses viajaran más rápido que los automóviles, moviendo tanto como 40 veces más personas que un carril normal. Y cuando las ciudades construyen carriles especiales para bicicletas, las personas los usan; la construcción de infraestructura para bicicletas en New York casi triplicó el número de ciclistas desde el 2005 al 2017.

Fomentar que se use más el bus y la bicicleta con mejores carriles también hará a nuestra ciudad mucho más segura; las ciudades que tienen un mayor porcentaje de ciclistas muestran un riesgo mucho menor de tener choques fatales para todos en el camino; y viajar en bus es cuatro veces más seguro que viajar en automóvil. 

Mejoras cómo estas serán también la única forma de evitar que el tráfico siga empeorando. Ya no tenemos más espacio para autos en nuestras calles, y no hay forma de ampliarlas sin levantar las aceras y los edificios.  Si no hacemos espacio para los buses y las bicicletas, al crecer el tráfico en nuestra ciudad la calidad del aire se convertirá aún más en una pesadilla.

En algunas de nuestra avenidas más grandes, ni siquiera tendríamos que quitar carriles para hacer espacio para buses y bicicletas; en vez, abriríamos carriles al limitar que se parqueen en calles como Sunset Boulevard. Ya no necesitamos la cantidad de parqueos que tenemos: hay 3.3 parqueos por carro en la ciudad de Los Ángeles.  Y como muchas personas han comenzado a usar viajes compartidos, tendremos cada vez menos necesidad de estacionamientos. Algunos dueños de parqueos se han visto forzados a adaptarse convirtiendo sus propiedades en lotes para plantar calabazas o ventas de árboles de Navidad. 

Los carriles protegidos no son una idea radical. Es más, la ciudad tiene ya un plan para estos cambios que se llama Mobility Plan 2035. Si no ha escuchado aún de él, es porque la ciudad aún no lo está implementando. En vez, los miembros del consejo están matando las recomendaciones de seguridad indicadas por LADOT y el Mobility Plan para todo los Ángeles.

La razón es obvia.  Tienen miedo. Nuestros políticos están aterrorizados de recibir el rechazo de los conductores. Este año, uno de los consejeros dijo que si la ciudad hacía algo para ampliar el espacio para bicicletas en vez del de los autos, los votantes les cortarían la cabeza.

Ya es hora que los lideres de la ciudad muestren más carácter. Las personas que elijamos para dirigir la ciudad, tienen que empezar por demostrar que los carriles para buses y bicicletas van a beneficiar a todos en el camino, incluyendo a los conductores.

También podemos fomentar el tránsito no solo con carriles para buses y bicicletas, sino mejorando la infraestructura en general, incluyendo todas las paradas de bus. Hoy en día, más del 75% de las paradas en LA no tienen protección. No es de extrañarse entonces que los usuarios de buses disminuyan cuando el clima se vuelve más caliente.

2. Mejor diseño de calles para peatones

Lograr que las personas caminen en vez de manejar sería un gran paso para alcanzar nuestras metas climáticas. Pero por ahora, las calles de LA no son un lugar amigables para peatones. Décadas de planeamiento han priorizado la velocidad para los vehículos, y como consecuencia 127 peatones perecieron en accidentes automovilísticos tan solo el año pasado.

LA sabe que hay un problema: en el año 2015 el Alcalde Garcetti introdujo Visión Cero, un programa de seguridad para las calles designado a eliminar estas muertes en la ciudad de LA para el año 2025. Pero en vez de bajar, el número de muertes de ciclistas y peatones ha aumentado desde que el programa Visión Cero fue inaugurado. Desde ese tiempo, significativamente más personas han muerto en accidentes fatales de tránsito que en tiroteos. 

Entonces, ¿por qué no está funcionando Visión Cero? Porque en casi toda la ciudad apenas se implementa o no se implementa del todo. 

Los analistas de Visión Cero nos dieron la lista de calles donde suceden la mayoría de las lesiones y muertes de peatones a la que llaman High Injury Network (Red de Alto Número de Lesiones). Muchas de estas calles están en nuestro distrito, CD4. Hollywood Boulevard, Western Ave y Ventura Boulevard están entre ellas. Pero en todas estas calles de frecuentes lesiones y accidentes, en vez de implementar mejoras en ellas para salvar la vida de peatones, la ciudad ha realizado pequeñas mejoras, o ninguna del todo. Y en vez de trabajar para reducir la velocidad del tráfico, el gobierno ha incrementado la velocidad en todos los sectores de la ciudad.

Por suerte, sabemos como proteger a los peatones. Sabemos cuáles son las calles peligrosas. Tenemos que rediseñar los caminos para desalentar el exceso de velocidad y otras formas imprudentes de manejar. Existe una serie de métodos a nuestra disposición que han sido comprobados, incluyendo estrechar carriles, elevar aceras medianeras, iluminación, e intersecciones de luz diurna, solo para nombrar algunos.

También hay otra adición a nuestro paraje urbano que haría los paseos más placenteros y que ayudaría a la ciudad a convertirse en un lugar más sano:

3. Árboles; muchos árboles

Los árboles son vitales para nuestro esfuerzo medioambiental, tantos que es difícil nombrar todo lo que incluyen aquí; pero trataremos:

  • Purifican el aire

  • Enfrían las calles, tanto con su sombra como con el agua que evaporan de sus hojas

  • Capturan agua, reduciendo el riesgo de inundaciones y drenaje urbano hacia el océano

  • Reducen el costo de consumo de energía para los hogares cercanos

  • Son excelentes para nuestra salud mental

  • Cambian nuestro comportamiento para mejor; la evidencia sugiere que los árboles mejoran nuestro humor, levantan las economías locales y hasta reducen el crimen.

Pero en vez de sembrar más árboles, los estamos arrancando o dejando morir. La cantidad de copas de árboles maduros en LA se está reduciendo, y los pocos que nos quedan están siendo amenazados por el cambio climático, fuegos, enfermedades y especies invasivas. 

La respuesta es obvia: hay que plantar más. A los desarrolladores se les solía pedir que por cada árbol que arrancaran sembraran dos más. Hasta el año pasado, cuando la Municipalidad votó por permitir a los desarrolladores pagaran una tarifa en su lugar.  

Claro, algunos árboles se botan para ensanchar aceras y nueva vivienda, pero es absolutamente necesario reponerlos rápidamente, y añadir nuevos al mismo tiempo.

Los árboles pueden tener el mayor impacto en los vecindarios de bajo ingreso que han sido tradicionalmente privados de ellos. Estos mismos vecindarios tienden con frecuencia a tener la peor calidad de aire en la ciudad, y los árboles en las calles hacen mucho para que el aire sea más respirable.

El alcalde Garcetti ha anunciado la iniciativa de plantar 90,000 árboles para el 2021, y designó a la Oficina de Reforestación Urbana para que concentrara los árboles nuevos en los vecindarios de bajo ingreso que hoy tienen la menor sombra. Estos son desarrollos bienvenidos, pero podemos ser aún más ambiciosos. 

Al retomar políticas que protegen y fomentan nuevas plantaciones masivas –incluyendo plantaciones duales con vegetación a nivel del suelo como arbustos y setos críticos para reducir las temperaturas nocturnas—podemos transformar nuestras calles de hogueras a oasis con plantas frondosas de sombra.

Agua

Hablemos ahora del futuro del agua en LA.

Muchos creen que LA es un desierto. No es así, tiene un clima mediterráneo semi-árido. 

Pero LA no es rica en agua tampoco. De las ciudades más grandes del país, es la quinta más seca. 

En los últimos 100 años, históricamente LA ha importado la mayoría de su agua (¿se recuerdan de Chinatown?) Hoy en día, LA trae el 80% de su agua de fuentes externas a un costo de 1 millardo al año.

Pero mientras el planeta se calienta y el agua se vuelve más escasa y cara, no podemos ya seguir confiando en agua importada; tenemos que hacer mejor uso de la lluvia que nos llega. Tenemos que captar más de las aguas pluviales.

Sin embargo, captar aguas pluviales va a ser más difícil también. Bajo los cambios climáticos, no solo vamos a ver períodos más largos sin lluvia, sino también vamos a ver tormentas más intensas. Cuando la lluvia cae en grandes ráfagas, eso se convierte en un mayor caudal que corre hacia el océano, y menos capturas para los reservorios y los acuíferos.

Pero, con acciones decisivas podemos no solo capturar más del agua pluvial, sino que podemos usarla para convertirnos en una ciudad con total independencia de agua.

Así es. Podemos capturar el agua pluvial para convertirnos en una ciudad autosuficiente. Esa es a la conclusión a la que llegó UCLA en un estudio reciente.

Estamos sentados en una mina de oro en LA: una enorme reserva acuífera de agua fresca. Solo está al 60% de su capacidad actualmente, aún después de nuestro último año lluvioso. Pero con mejores políticas, lo podemos rellenar y usar para nutrir nuestra ciudad en los años venideros.

Así es cómo lo haremos.

Usando menos agua

La gente consciente de la escasez de agua suele sentirse culpable por tomar duchas largas o echar el agua dos veces. Pero el uso dentro de las casas no está ni siquiera cerca del verdadero problema que pesa sobre nuestro suministro de agua local.

Casi la mitad del agua en LA se usa para la jardinería ornamental. 

En el 2010, Los Ángeles usó tanta agua para regar céspedes como sería necesaria para satisfacer las necesidades de un millón de hogares promedio en el año entero. 

Esto tiene que cambiar y es fácil de enmendar. Tenemos que reemplazar los céspedes por jardinería con plantas tolerantes a la sequía. Tienen menos sed; son nativas a LA, y se ven increíbles. 

¿Cómo logramos que esto suceda? Hemos tratado en el pasado; durante la sequía entre los años 2014 y 2015, el Metropolitan Water District le pagó a los propietarios para que arrancaran la grama y la reemplazaran por superficies que conservan el agua. El programa fue tan popular que pronto se quedó sin dinero. Una versión mejorada fue traída de nuevo recientemente; pero lo podemos hacer aún mejor.  Si pagamos más a los dueños, promovemos servicios para remover más agresivamente el césped, y cobramos a los propietarios de mansiones y campos de golf mucho más, podemos hacer a la ciudad más tolerante de sequías en los años venideros.

Te puedes estar preguntando cómo es posible ahorrar agua y plantar mucho más árboles al mismo tiempo; ¿Acaso no necesitan agua los árboles?  Si la necesitan, pero no tanto como los céspedes, y pueden ayudar a los hogares a ahorrar el total de agua que usan al reducir la radiación solar a otras plantas. Muchos de los árboles en las calles prosperan con el agua de lluvia local si sus sistemas de raíces tienen acceso a ella. El incorporar cortes en las aceras y cuencas en las avenidas al hacer espacios para árboles en las calles y programas de reparaciones de aceras puede ayudar a capturar más agua, mientras que al mismo tiempo, hacemos las calles más seguras para los peatones.

Por último, la ciudad necesita promover e incentivar el uso de sistemas de aguas grises para regar árboles y jardines. Esto también ayudará a los clientes ahorrar dinero en sus facturas de agua y alcantarillado.

Captura de aguas pluviales

Aunque LA no es un lugar particularmente lluvioso, aún así trillones de galones de agua caen sobre nuestra ciudad cada año. Pero no estamos haciendo mucho con ella. 

Los oficiales de la ciudad estiman que el 60% de las aguas pluviales drenan al océano; aproximadamente 7.6 millardos de galones en promedio por tormenta. Eso no es solo un gran desperdicio de agua; es una amenaza para los océanos también. La aguas pluviales acumulan materia tóxica de las calles mientras corren, creando peligro tanto para nadadores como para la vida oceánica por igual. Es por eso que uno no está supuesto a nadar después de la lluvia.

La ciudad está estudiando formas para aprovechar mejor el agua de las tormentas. LADWP salió con un plan maestro para capturar las aguas pluviales en el año 2015. Hay muchas buenas ideas en él, incluyendo ayudar a los propietarios a modernizar sus casas con superficies permeables, trincheras de infiltración, cuencas en las avenidas para ayudar a que el agua se infiltre al manto freático, y tanques de agua para recibir el agua de lluvia para hacer jardines. 

El problema es que no ha sido implementado.

Bajo el escenario “agresivo” (que es lo que necesitamos implementar en nuestro actual estado de emergencia climática), LADWP recomienda modernizar el 4.5% de los hogares en LA cada año con estrategias para capturar el agua. El escenario “conservador” proponía el 1% cada año.

Cuatro años después, se han modernizado menos de una décima del uno por ciento de los hogares en total.  Así, obviamente no vamos a realizar la meta propuesta.

Podemos invertir mucho más dinero en promover y subsidiar estos programas porque captar las aguas pluviales ahorrará a la ciudad dinero comparado con importar el agua. Como tantas otras crisis en LA, un poco de dinero gastado ahora es igual a mucho dinero ahorrado después. No solo podemos  pagar por ello; no podemos darnos el lujo de no hacerlo.

Medición dual

Como ya hemos establecido, la mayor carga para nuestro suministro de agua en LA no es el agua que tomamos, la que usamos para bañarnos o para echar agua en los inodoros –es todo lo que usamos fuera de la casa--.  Así que hace sentido para LA implementar un sistema de medición dual que distingue entre el uso interno y el externo de agua en las casas, dejando que el agua que se utiliza para actividades básicas sea barata y cobrando más por el agua que se usa en céspedes y jardines. 

El diferenciar los precios para el uso del agua ayudará a alentar a los dueños de propiedades a convertir sus jardines para que sean apropiados al clima, y evitará castigar a los hogares de bajo ingreso subiendo el precio del agua necesaria para vivir.

Soluciones naturales al clima

El ahorro del agua no debiera ser sobre ríos de cemento y reservorios. Cuando pensamos en preservar estos recursos naturales para el futuro, debemos enfocarnos en restaurar nuestro ecosistema natural en el proceso. Si nos enfocamos en soluciones naturales para nuestro clima, reduciremos la emisión de carbono, mejoraremos la biodiversidad y, en el proceso, secuestraremos las emisiones de gases de efecto invernadero, ayudando a que nuestra ciudad y sus habitantes y animales prosperen por generaciones venideras.

No necesitamos nuevas tecnologías para resolver la mayoría de nuestros problemas. Podemos volver a usar las estrategias que usaron los pueblos indígenas que vivieron aquí por miles de años, que cuidaban nuestro ecosistema.

Más árboles, menos grama.

Más hábitats y biodiversidad, menos monocultivos.

Más carbono secuestrado, menos toxicidad en el agua y el aire.

Más agua en nuestros acuíferos para las cosas que realmente necesitamos.

Planeando para el futuro

Transformar nuestra infraestructura energética y reducir nuestro consumo.

Rediseñar nuestras calles para peatones, no para vehículos.

Volvernos una ciudad independiente en su suministro de agua.

No podemos escoger una sola cosa. Tenemos que implementar todas estas mejoras, y lo tenemos que hacer tan pronto como sea posible. 

Si no actuamos con urgencia, nos estamos rindiendo. 

Y porque estos cambios van a ayudar a limitar los costos efectos del cambio climático que han provocado sequías, fuegos, toxicidad del aire; y porque van a ayudar a ahorrar mucho más dinero que lo que cuestan.

Volvámonos un modelo de adaptación climática equitativa que crea una ciudad sana y vivible para todos: una ciudad con futuro.  

Los Ángeles puede hacerlo, y podemos mostrarle al resto de la nación cómo se hace.